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Dec 6, 2014

APLICACIÓN DE PRUEBAS y REFLEXIONES PERSONALES

VALORACIÓN DE LA APLICACIÓN DE LAS PRUEBAS

Aunque para la tarea 5 del curso me he centrado en  una prueba de Lengua Española, he realizado dos propuestas, una del área de Lengua y otra del área de Matemáticas.  La prueba de Lengua se ha aplicado a un grupo de 4 de Primaria (un total de 13 alumnos/as) y la prueba de Matemáticas a un grupo de 6º de Primaria (otros 13 alumnos).

La prueba de Lengua incorpora las 11 preguntas para abarcar todo tipo de procesos posibles 
- obtención de la información
- comprensión general
- elaboración de una interpretación
- reflexión y valoración del contenido de un texto
- reflexión y valoración de la forma de un texto
 y todo el abanico de tipología de preguntas (elección múltiple, abierta construida, …).

El texto elegido ha sido “La Antártida: tierra de hielo”. El tema es adecuado para esta edad ya que aborda cuestiones referidas al currículo de curso: los seres vivos, los ecosistemas, la carta, … Tanto la situación descrita como el vocabulario utilizado es apropiado para niños/as de esta edad. 

Para completar una visión más amplia, he incorporado otra prueba, de Matemáticas, concretamente de una situación con 3 items.





TEXTO E ITEMS DE LA PRUEBA DE LENGUA 





ITEMS






TABLA DE RESULTADOS 





VALORACIÓN DE LA APLICACIÓN


Sobre la aplicación de la prueba
Creo que mis alumnos no están acostumbrados a textos tan largos (3 hojas) ni a tantas cuestiones en una misma prueba (11) pero tampoco considero que haya influido en el resultado de la prueba, ya que el tiempo de 1 hora es suficiente y la complejidad no es muy alta.
No han existido contratiempos en la aplicación ni los alumnos han necesitado ayuda o aclaraciones especiales, salvo las indicaciones iniciales de cómo responder las cuestiones y el propósito de la prueba.

Sobre los resultados
Las preguntas de obtención y localización de información explícita no han planteado dificultades a los alumnos, resolviendo correctamente  la mayor parte todas las cuestiones.
Nuestros resultados se sitúan muy por encima de las medias nacional e internacional como puede verse en la siguiente tabla:

  


preguntas
Media aciertos Nacional
Media aciertos  Internacional
Media aciertos de la muestra colegio
1
83,3%
81,5%
84,6%
2
55,9%
61,3%
77%
3
81,8%
71,3%
92,3%
4
24,1%         79,1%
23%              78,4%
54%             46%
5
82,4%
84%
84%
6
90,6%
86,3%
100%
7
35,5%   68,7%  83,6%
45,5%  67,1%  80,8%
77%   7,6%     15,3%
8
61%     87,2%
50,8%      82,4%
100%        0%
9
41,5%      79,3%
33,3%      69,8%
77%          23%
10
39,1%
57,4%
69,2%    
11
53,4%
47,5%
100%






El uso de las guías de codificación creo que facilita un sistema de evaluación más objetiva (al igual que hacen las rúbricas de evaluación), no dejando a “opinión” del profesor el otorgar puntuación al valorar partes de las respuestas. Algo que creo que nos suele pasar a todos los docentes (unos quitan puntos por faltas de ortografía y otros no; unos puntúan si el planteamiento del problema es adecuado aunque “las cuentas” estén mal y otros solo puntúan  si el resultado final es correcto independientemente del camino seguido; etc…). 




PRUEBA DE MATEMÁTICAS







RESULTADOS DE LA PRUEBA 





SOBRE LA MISMA APLICACIÓN
La aplicación en sí no ha tenido ningún problema ya que la actividad es similar a las que se plantean en clase de forma cotidiana. 
El tiempo ha sido suficiente para enfrentarse a todas las preguntas.
El item elegido plantea una situación cercana al alumno: un resultado de un juego de lanzamiento en la que los alumnos pueden verse reflejados. 

SOBRE LOS RESULTADOS
Sorprende un dato de la primera cuestión, en la que 5 alumnos, un 38%, obtienen 0 puntos. De esos cinco alumnos, 4 ni tan siquiera respondieron y dejaron la pregunta sin hacer aunque está bien marcado cada apartado (con negrita y mayúsculas: pregunta 1.1., 1.2, 1.3…). Puede deberse al olvido o quizá a que las preguntas tienen una casilla o cuadro para responder menos esta primera que tan solo hay dos enunciados con las preguntas formuladas y puede influir en que los alumnos las pasen por alto.  
El porcentaje de aciertos es bastante elevado por lo que los resultados son aceptables.



¿Y EN DEFINITIVA, QUÉ?


El objetivo de esta reflexión es plantear que, si bien es cierto que de opciones metodológicas distintas se podría lograr el mismo resultado en una prueba,  la clave está en qué otras cuestiones aportan unas opciones sobre otras.  Los resultados de mis alumnos son iguales o mejores que las de otros que se han decantado por otros métodos didácticos.

Desde hace 2 años vengo aplicando en el aula un método de aprendizaje cooperativo. No utilizamos libro de texto en ninguna materia. No diré que los resultados sean mejores  pero tampoco peores, por supuesto; dejémoslo en que son los mismos. ¿Entonces, por qué adoptar ese método? ¿tiene alguna ventaja? ¿qué aporta de nuevo? ¿merece la pena?

Yo destacaría, en una primera toma de postura,  las siguientes cuestiones:

1- La motivación. Los alumnos están muy motivados en un contexto donde el error, la equivocación.. no significa el reproche o la crítica. El clima de trabajo es muy acogedor y promueve un bienestar afectivo y emocional apropiado con actitudes positivas hacia el aprendizaje.  El aprendizaje cooperativo promueve las relaciones entre los alumnos, desarrolla  habilidades interpersonales y facilita la adquisición de estrategias para resolver conflictos.  Potencia valores tan esenciales como la tolerancia, la responsabilidad y el respeto a la diferencia (sociales, académicas, de género, de religión, de opinión...) (en un aula con alumnos de 6 nacionalidades distintas (5 de Rumanía, 2 de Marruecos, 1 de Alemania, 3 de Perú, 1 de Colombia, 1 de Ecuador), 4 alumnos repetidores, 4 con desfase curricular acentuado/compensatoria, 2 alumnos con necesidades educativas especiales  (gracioso el nombre, ¿no las tienen todos?, para mí todos son especiales, claro); las competencias social y ciudadana, los valores éticos, las actitudes activas de escucha, diálogo, solidaridad, participación, los valores democráticos y cívicos.. Creo que esos valores no son solo un recurso para aprender, sino que son un contenido, una competencia, que tenemos que enseñar. Y las evaluaciones externas no evalúan eso. (Tampoco es su objetivo, así que sirven para lo que sirven y considero que son un referente importante). Recuerdo la anécdota que contaba el psicólogo colombiano José Amar: le mostró a una niña una lámina donde se veía una mesa cuadrangular que solo tenía 3 patas. Cuando le preguntó "qué le faltaba", la niña respondió: "comida". Su respuesta, que con toda seguridad se daría cómo incorrecta en un test de evaluación, refleja que la niña entendió perfectamente la pregunta desde su contexto, el del hambre y la pobreza.  Dejemos que PISA evalúe lo que evalúa y no otras cosas.


2- Esto modifica algunas prácticas que veníamos realizando hasta ahora:  desde la disposición de los pupitres,  la pizarra o la mesa del profesor  a la misma actividad en el aula (del alumno y también del profesor). Creo que ésta ha mejorado notablemente. Esta propuesta conlleva un mayor rendimiento académico, se logra (al menos) el mismo aprendizaje de contenidos pero a partir de una concepción de escuela integradora e inclusiva: no solo potencia la adquisición de todos los contenidos sino lo que es más importante potencia el aprendizaje de TODOS los alumnos.   Yo no conozco otra forma de educar a alumnos diferentes en un mismo aula: salvo que  admitamos que unos aprenden "a costa de" otros: para ser el mejor o tener más positivos,  tiene que haber alguien peor, alguien que debe estar por debajo para que yo esté por arriba.  No creo en la escuela competitiva o individualista, y más teniendo en cuenta las exigencias de la sociedad actual. Quizá alguno de mis alumnos sea en el futuro maestro o maestra y vean de manera natural que la colaboración y el trabajo en equipo es esencial para "crecer"  y progresar. Quizá ahí comience el cambio de uno de los males de nuestro sistema educativo que las evaluaciones internacionales ponen de manifiesto: que el profesorado en España  trabaja aislado.

3- Los estudios e investigaciones actuales indican que, por poner dos ejemplos,  el aprendizaje de la composición escrita (asunto que tratamos desde hace 2 años en un Grupo de Trabajo del Claustro de Profesores) o la Resolución de Problemas es más eficaz a partir del trabajo cooperativo: cuando los alumnos no se enfrentan solos a los problemas avanzan más rápidamente y con aprendizajes más duraderos y significativos. Pero necesitan compartir ideas, explicar los motivos que les llevan a utilizar una operación o redactar una frase; discutir distintos caminos para resolver un problema; poner en común las dificultades encontradas; comparar sus respuestas con otras que también llevan a la misma solución con otros razonamientos o planteamientos...En el aula tratamos de crear reglas, más que enseñar a seguirlas y concebir planes aplicando un razonamiento lógico pero también la iniciativa o la creatividad.

4- La responsabilidad del profesor es esencial: autonomía en la toma de decisiones, la responsabilidad acompañada de la necesaria rendición de cuentas. Es el profesor (y no ninguna editorial) el que  selecciona y secuencia los contenidos de aprendizaje (¿no se convierte a veces el currículo en un obstáculo para el aprendizaje?) y organiza y  plantea las actividades para lograr los objetivos y adquirir las competencias necesarias.  Nadie mejor que él conoce a sus alumnos, uno a uno.  También es el profesor el que selecciona y configura las pruebas de evaluación diversificadas y multinivel.   El profesor elabora materiales adecuados para sus alumnos (en diferentes niveles) mediante diversas herramientas  aprovechando el potencial de las herramientas TIC.  No creo en el alumno estándar y me resulta difícil utilizar las propuestas del libro salvo que las enriquezca y diversifique o piense que los alumnos que no "lleguen"  o aquellos que "van sobraos" tengan que contentarse con dicha propuesta. ¿No era un principio educativo la personalización de la enseñanza? ¿Cómo puedo atender a la diversidad con una única propuesta que, además, ni siquiera he elaborado yo? 

5- En la línea de lo que decía Delors, expresidente de la Comisión Europea y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional,  "no solo hay que preparar a los alumnos para que aprendan a "hacer", sino también para que aprendan a "ser", a "conocer" y a "vivir" de un modo digno en un orden social democrático". Delors publicó  en 1996 (UNESCO) un documento LA EDUCACIÓN ENCIERRA UN TESORO, en el que hablaba de 4 pilares básicos:  aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir. Para ello es necesario potenciar la AUTONOMÍA DE LOS CENTROS mediante la elaboración de proyectos educativos ajustados a cada contexto dotándoles de recursos suficientes y evaluando sus procesos y resultados.


Tan solo son algunas reflexiones a partir de la aplicación de la prueba. En defintiva, viene a confirmar el planteamiento pedagógico que llevo a cabo aunque siempre es bueno poner un interrogante a todo lo que haces. Gracias a todos los compañeros de curso por ayudarme a cuestionar y poner en valor nuestras decisiones con sus intervenciones tanto en redes sociales como en el espacio de debate del MOOC.






Nov 24, 2014

reflexionando sobre evaluación : los exámenes

El examen no es el instrumento idóneo para saber lo que sabe un alumno, especialmente si hablamos en términos de competencias.  ¿Cuál es su fortaleza didáctica? ¿Cuál es realmente su valor educativo? Entre otras cosas, los maestros pensamos que solo por el mero hecho de conocer la materia somos competentes para crear una prueba de evaluación.  La codificación de PISA nos demuestra lo contrario.
En nuestro día a día es más fácil corregir unas faltas de ortografía que la coherencia o la adecuación de una composición escrita; es más fácil  corregir una pregunta sobre una fecha o un dato (que la LOMCE tanto propugna ahora) qué explicar las causas de una acontecimiento histórico. Los exámenes fomentan (generalmente) un aprendizaje repetitivo, una memoria inmediata y no una comprensión global o aprendizajes significativos. Por no hablar de que fomenta una visión reduccionista del conocimiento (la respuesta única, el volcado de la información memorizada tal cual; pocas veces un examen fomenta el pensamiento, el razonamiento, la argumentación,…nuestros “controles” se parecen muy poco a los ítem de las evaluaciones externas. También habría que hablar de la supuesta "objetividad" de las pruebas. Ya dije en otro post que el problema no es la objetividad o no, o si me apuran, la justicia o no, el problema en la evaluación es la arbitrariedad.  ¿Justicia es evaluar a todos por igual, incluso como decían alguien no sabiendo el nombre del auto del examen?

Y lo que para mí es más grave: suelen ser un ataque directo a la diversidad del alumnado. Si esta diversidad está presente en las programaciones, en las tareas cotidianas del aula.. ¿Por qué no evaluar para y desde la diversidad? ¿Por qué seguir identificando aprobar y saber? (y por tanto identificar el suspenso con el “no sabe”) ¿Por qué va a ser el examen el que priorice qué es importante y qué no; es que el alumno no aprende más que lo que se evalúa? ¿Evaluamos siempre lo más importante?  ¿No estamos fomentando el interés por aprobar en vez del interés por aprender? 

 ¿No debería ser la evaluación una ayuda para el alumno para favorecer su aprendizaje y una ayuda para el profesor para mejorar la respuesta educativa a las necesidades de sus alumnos?

¿Y qué hacer entonces? Ojalá tuviera la solución. Tengo mi experiencia:


Yo no realizo exámenes. En 6º de primaria creo que no deberíamos realizarlos (salvo quizá como aprendizaje de una técnica de trabajo, como se aprende a rellenar una encuesta, a  escribir una carta, a hacer un resumen…).  Y cuando paso una prueba escrita no la califico con notas, solo con valoraciones individuales sobre los errores (por cierto, no los aclaro, solo los indico para que sea el alumno el que los rectifique); sobre las mejoras posibles, sobre los planteamientos acertados…. Hago comentarios, doy consejos, formulo preguntas, pongo ejemplos…  Creo que les ayuda más a aprender y entiendo el examen como eso, una ayuda para el alumno. En definitiva, será el uso de la información que nos da el examen lo que hará de ellos algo útil o inútil.

Trabajo sin libro de texto en ninguna materia. Elaboro mis propios materiales (¡benditas TIC!) ya que me ayudan a atender mejor la diversidad que la propuesta única de una editorial (utilizo Hot Potaoes, Cuadernia, Webquest y cazas del tesoro, Blogs y Wikis y otras herramientas de la web 2.0,  herramientas colaborativas...) . Además prefiero ser yo quien decida las lecturas que leen mis alumnos,  y quien formule las preguntas que le ayuden a su comprensión; prefiero decidir yo la dificultad de los problemas, y los estímulos (en lenguaje PISA) de cada tarea; prefiero ser yo quien decida qué se da en clase y qué no; que se evalúa y qué no;  ninguna editorial puede sustituirme porque soy quien mejor conoce a mis alumnos, quizá me den seguridad y comodidad pero entonces dejaría de ser maestro  (cualquiera puede aplicar una guía didáctica sin más). No busco ninguna de esas dos cosas.  El arte de educar es mucho más que eso.  Creo firmemente que los maestros necesitamos reivindicar nuestro trabajo, disponer de mayor autonomía y, también, por supuesto, rendir cuentas (¿cuándo fue la última vez que alguien nos ha evaluado?). No soy partidario del examen (tal y como suele utilizarse) pero sí de una auténtica cultura evaluativa que no existe.


Utilizo una metodología cooperativa mediante grupos de tarea multinivel.  La evaluación se convierte en una actividad más integrada en el aprendizaje. En un momento importante para aprender.  ¿Instrumentos? Las rúbricas de evaluación, los registros de actividad, el portafolio, la entrevista con el alumno.  ¿los métodos? La observación, el informe individual, el análisis de actividad, los indicadores de logro, sin olvidar la importancia de la autoevaluación y la cooperación como medida coherente con mi opción metodológica.